La familia del matador de toros Victoriano de la Serna (Sepúlveda,1908- Valle de Alcudia,1981) donará al Museo Taurino de la plaza de toros de Bilbao, el próximo miércoles 20 de agosto, dentro de la Semana Grande, el vestido de luces con el que el genial torero se convirtió en matador de toros en 1931.
Aquella alternativa, celebrada el 29 de octubre en Madrid, contó con Félix Rodríguez de padrino y Pepe Bienvenida como testigo. La fuerza de su presentación madrileña como novillero sólo un par de meses antes (el 27 de agosto, junto a Chiquito de la Audiencia y Alfredo Corrochano) precipitó el doctorado con apenas 16 novilladas.
Su toreo con el capote a la verónica, enfrontilado, atalonado, con las manos muy bajas, absolutamente revolucionario, lo elevan y alaban autores como José María de Cossío ("alborozadamente se le recibe como un revolucionario del estilo de torear pues sus virtudes con la muleta son parejas a su estilo con el capote"), Pepe Alameda, que lo cataloga entre "los heterodoxos del toreo" y lo define como "torero intransitivo", o Pepe Ortiz, que recrea literariamente la mágica tarde del 8 de mayo de 1932: "Vestía de plata, lo que acentuaba con luz la verticalidad de su figura casi enfrentada con el toro; pero el secreto de su lance estaba en su manera de esperar al toro y en lo horizontal, cómo traía el toro con la capa abierta ante sí, casi tendida, más en una atmósfera de milagro que sobre la arena".