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Por Alcolea 26 de agosto del 2013 - 22:42
COLMENAR VIEJO, CRÓNICA

López Simón salva la tarde en Colmenar

Cuando todo parecía que el titular de la tarde sería el de "mucho ruido y pocas nueces", sacó los dientes el joven madrileño para olvidar los sinsabores.

A pesar de que el hierro titular anunciado para la tarde de hoy era el de Los Eulogios hubo de ser remendado con astados de Antonio Palla al rechazarse cuatro en el reconocimiento matutino. 1º, 4º, 5º y 6º de Antonio Palla, 2º, 3º, 4º bis de Los Eulogios. De escasez absoluta de trapío el segundo, protestado y pitado por el respetable (casi tres cuartos de entrada) desde su aparición en el coso colmenareño.

El primero de la tarde fue un castaño bien presentado aunque escaso de fuerzas y carente de transmisión en la muleta. A punto estuvo el burel de protagonizar un susto morrocotudo a los operarios de plaza por su precipitación al abrir las puertas del callejón a los del castoreño, el burel vio la puerta entreabierta a la salida de un lance capotero de Ferrera y enfiló la carrera que afortunadamente pudo ser atajada a tiempo. El extremeño protagonizó un entretenido tercio de banderillas colocando dos pares de poder a poder bien reunidos y otro por los adentros con no poco valor. Ya con la pañosa todo hubo de desarrollarse por el pitón derecho, ya que era por el que transmitía tan sólo un poquito más, por el izquierdo tomaba la muleta a media altura sin apenas recorrido. Pinchó Ferrera antes de pasaportar a su oponente de entera y descabello, escuchó algunas palmas. El cuarto de orden de lidia fue devuelto a los corrales aquejado de problemas motrices en los cuartos traseros, salió por chiqueros en su lugar un cuatreño de Los Eulogios que protagonizó el susto de la tarde. El subalterno Javier Valdeoro cuando intentaba sujetar el burel corriéndole hacia atrás perdió el equilibrio, siendo arrollado y pisoteado de fea manera. Hubo de ser trasladado a la enfermería aquejado de un dolor intenso en la zona lumbar que le impedía continuar la lidia. El de Los Eulogios cantó pronto la gallina, se declaraba como un manso descastado que en banderillas arreaba y cortaba como lo que era, un manso. Con la muleta y a pesar de las discrepancias de parte de los tendidos, Ferrera se limitó a poderle por abajo e intentar sin éxito que pasase a media altura en no más de seis o siete ocasiones. Mató de dos pinchazos y estocada entera obteniendo silencio.

Fandiño tampoco tuvo su tarde. Dio en suerte con el segundo de orden de lidia, un torito de 453 kilos según la tablilla que aparentaba la mitad de su antecesor, una de las mayores ovaciones de la tarde fue la que se llevó un aficionado del tendido 6 al ponerse en pie y reclamar con su entrada en la mano a voz en grito que él "había pagado su entrada religiosamente en taquilla para ver una corrida de toros y no un animal que debía ser picado con un pony". Iván Fandiño lo intentó, procurando que el burel tomase la muleta por sendos pitones, exprimiendo algunos naturales sueltos que apenas fueron reconocidos. Si lo fue el estoconazo en todo lo alto que le sirvió para recoger una cariñosa ovación desde el tercio. Enrazado se mostró el de Orduña con su segundo, un astado que si tomó la muleta con algo más de clase, destacables dos tandas por el pitón derecho y una por el izquierdo rematadas con sendos pases de pecho. Mató de estocada entera algo trasera que hizo necesario el uso del estoque de cruceta, donde marró el vasco, perdiendo de esa manera la opción te tocar pelo.

A López Simón le tocó otro de Los Eulogios liviano, todo lo que no tenía de kilos lo tenía de guasa. Al término del tercio de banderillas pegó la penca del rabo en tablas y obligó al joven diestro madrileño a recorrer todos los rincones del coso. El diestro muleta en mano y el burel reculando paso a paso eludiendo todo atisbo de pelea. Tan sólo pudo Simón sacar algún muletazo de adentro hacia fuera en esos arreones de manso que casi le cuestan un disgusto, ya que llegó a tocarle la taleguilla en uno de los lances. Mató de media en buen sitio y el público supo reconocer su disposición con una cerrada ovación.

En el último asalto, cuando todo parecía perdido, López Simón se sacó de la manga el as que tenía escondido, el de sujetar  a otro manso (si, otro más), que lo único que veía a la salida de cada muletazo eran las tablas para marcar la querencia. Dispuesto, valiente y decidido, desde el saludo capotero con lances a la verónica rematados con una buena media de rodillas. Comenzó la faena de muleta con estatuarios en la mismísima boca de riego, para continuar con una faena basada en el toreo largo, sin dejar de tapar la salida con la pañosa para evitar dar al burel lo que quería; logró robarle algunos naturales por el pitón derecho de sobresaliente calidad, sin dejar a un lado adornos muy toreros en forma de molinetes o pases del desprecio. Mató de estocada casi entera y un certero descabello. La petición de los tendidos fue clamorosa por lo que los dos pañuelos blancos afloraron en el palco, que sin duda, sirvieron para enmendar una tarde en la que todo apuntaba a fracaso.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Colmenar Viejo. Toros de Los Eulogios para:

Antonio Ferrera: palmas y silencio

Iván Fandiño: saludos y silencio

Alberto López Simón: ovación y dos orejas

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