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Por Víctor Soria / Bilbao 23 de agosto del 2013 - 20:55
BILBAO.- Crónica

Nube negra

Todos confiaban en este cartel cuando se anunciaron las Corridas Generales, allá por el mes de junio. Incluso la ganadería le ponía ese picante necesario para hacer más épico el enfrentamiento entre los dos gallos del corral. El extremeño aceptó el duelo y se citaron en el feudo del de Orduña con su ganadería fetiche. Hasta aquí todo perfecto. El problema llega cuando unas semanas antes te encuentras con una papeleta que asusta; Fuente Ymbro ha dejado de embestir y tiene reacciones más que extrañas. Varios petardos sonados en plazas de relevancia hicieron salir a la palestra a Ricardo Gallardo para denunciar una supuesta enfermedad en sus animales debido al cambio de pienso. Dañados en el hígado, les provoca esa falta de chispa que ofrece este hierro. Pues bien, no han bastado estas sospechas más que fundadas para no cargar la corrida de Bilbao. Si uno es sensato, se queda en casa y vuelve en un futuro con el cartel intacto. Jugarreta al aficionado de aquellos que se preguntan por qué no va la gente a los tendidos. Pues por estas razones, señores. No hay por dónde tapar semejante despropósito. ¿Por qué han permitido lidiar esta corrida de toros?

Amanecía el día nublado en Bilbao, como si de un presentimiento se tratase. Coincidencias entre los aficionados en que los toreros llegaban en un momento sensacional. Dejando atrás dos actuaciones importantísimas en este mismo coso esta misma semana. Los dos volvieron a estar a la altura de las circunstancias pese a la falta de casta de sus enemigos. Iván Fandiño volvió a dar ese paso adelante que le encumbra como figura del toreo, transmitiendo emoción a los de arriba. Perera estuvo perfecto en su capacidad de temple y de manejar los trastos pero, en mi opinión, sobró tanta academia para intentar pasarse los toros más cerca, no más largo. Sólo valió, y a medias, el quinto de la tarde. El que aprovechó el extremeño para cortarle una oreja de ley.

La faena de Miguel Ángel Perera al quinto de la tarde fue una demostración de capacidad. El saber manejar las distancias y los terrenos con un toro a medio gas. Aleonado, gustó de salida porque por lo menos se movía con cierto son. Perdió las manos de salida al segundo puyazo y Fandiño interpretó un hierático y variado quite. Brindó al público por segunda vez en la tarde y asentó las zapatillas en la boca de riego. Tres pases cambiados por la espalda levantaron los ánimos del respetable. Exposición y entrega total. Hubo una primera serie templada con la mano derecha a la que faltó ajuste. Metía bien la cara por momentos el fuenteymbro, con recorrido y transmisión. Sin ser un toro de nota, sirvió para ver colocado a un Perera en sazón. Serie al natural de menos a más atemperando la embestida del burel. Muy enganchados adelante y rematados perfectamente atrás, dando salida y poniéndola bien para el siguiente. Mando y temple en la muleta del torero. El trasteo rompió con tres muletazos en redondo sin quitársela del morro. Gran faena, pero larga y falta de emoción. Demasiado perfecta técnicamente para ser real, no sé si me explico. Me gustó mucho más la versión del extremeño con la de Alcurrucén, ofreciendo una mayor rotundidad al asunto. Mató de estocada trasera y tendida para rematar con un descabello. Oreja tras aviso.

Los únicos pasajes de la tarde que me levantaron del asiento fueron los protagonizados por Iván Fandiño cuando el toro Hechizo le pasaba por la bragueta. Esa pierna adelantada, cargando la suerte, ofreciendo los muslos para hacer el toreo vertical. Es lo que, a mi modo de entender, hacer vibrar al aficionado. La sensación de superación de un torero que tiene enfrente a un medio toro con una embestida informal y brusca que a punto estuvo de darle más de un serio disgusto. Muy justo de fuerzas desde el inicio, blandeó de la mano derecha de principio a fin. Se defendía continuamente y al de Orduña no le quedó otra que tirar por la calle del medio. A tragar y pasarse el animal por la barriga veinte veces para levantar aquello. Mandó callar a la música ya que aquello era una faena por la épica y no por pasodobles. Se refugiaba en tablas y a partir de un toque muy fuerte, con la muleta muy puesta, pudo darle vida al muerto. Justo al final del trasteo hubo una serie al natural en la que se jugó la vida literalmente en su querencia. La estocada caída y el descabello le privaron de la oreja.

Las demás faenas tuvieron interés cero. Perera tuvo un inválido como primero y otro que se dañó la mano tras la segunda serie. A Fandiño le tocó en suerte un sobrero de Alcurrucén que no tenía un muletazo y un sexto al que no había forma humana de meter en la canasta. Sosos y descastados, con la cara suelta sin emplearse jamás. Es la historia de un mano a mano frustado por un ganado supuestamente enfermo. Sigue faltando seriedad en este mundo. Ni cuando todo está a favor, salen las cosas.

 

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Vista Alegre. Séptima de las Corridas Generales. Más de media entrada en tarde desapacible. Toros de Fuente Ymbro de buena presentación y nulo juego y un sobrero de Alcurrucén que hizo 4º para:

Miguel Ángel Perera: silencio, silencio y oreja tras aviso

Iván Fandiño: ovación, silencio y ovación tras aviso

CuadrillasSaludaron tras parear al tercero Juan Sierra y Guillermo Barbero

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