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Por Víctor Soria / Bilbao 21 de agosto del 2013 - 20:53
BILBAO.- Crónica

Al filo de lo imposible

Parecía imposible que Ponce pudiera superar la tarde del día anterior, que Perera rozara ese nivel y que Fortes volviera a ser el mismo, pero lo consiguieron.

Sensacional tarde de toreros en Vista Alegre. Justo lo necesario para olvidar el peñazo de ayer. Hoy nadie miró el reloj ni se preocupó de bostezar entre muletazo muletazo porque hubo emoción en el ruedo. La corrida de toros de Alcurrucén lució más porque tuvo enfrente a una terna que puso toda la carne en el asador desde el minuto uno. Tuvo buena condición y, por regla general, fue a más en el transcurso de las faenas.

Enrique Ponce regresaba tras la lección de toreo reposado del pasado lunes. Y no sólo no defraudó sino que se superó a sí mismo firmando, de nuevo, pasajes de ensueño. Miguel Ángel Perera no pudo estar mejor con los tres toros que le tocaron en suerte, uno de ellos por desgracia. Sacando muletazos largos y templados que peinaron la oscura arena bilbaína. Poca o nula sensabilidad del aficionado de Bilbao con este torerazo, se nos cae un mito. Jiménez Fortes hizo pasar un mal rato a los presentes. La cornada desde la plaza fue tremenda. Varios segundos suspendido en el aire mientras el pitón del toro le atravesaba el muslo. Estaba a gusto en la cara del animal y un plus de confianza le jugó una mala pasada.

Abrió plaza el torero de Chiva. Se tornaba complicado superar lo del día anterior pero salió decidido a, cuanto menos, repetir el éxito. No es una leyenda, ni una absurdez, Enrique Ponce se transforma cuando hace el paseíllo en esta plaza. Toma aires de torero de época, se gusta y torea con todo el cuerpo al ritmo de una sinfonía perfecta. Acompasada, con las zapatillas asentadas y toreando hasta con la mirada. Gustó mucho el inicio con el primero, rodilla en tierra, avisando de quién mandaba allí. Derechazos templadísimos rematados con un cambio de mano sin fin, interminable. Fue noble el núñez, pero no acabo de entregarse en la muleta del valenciano. Trasteo al compás del pasodoble Martín Agüero de menos a más. Naturales sueltos de bella factura con un torero totalmente entregado. Se puso complicado para entrar a matar, la espada y el descabello le privaron de una oreja de mucho peso.

La apoteosis llegó con la faena del quinto toro de la tarde, cuatro en el orden de lidia. Se terminan los adjetivos para tildar esta faena: grandiosa, majestuosa, épica, magnífica, excelsa, histórica o cumbre, como dicen los del toreo moderno. Con el capote no hubo posibilidad alguna de lucimiento y no fue un tercio de varas demasiado lucido, pero lo que vino después borra de un plumazo estos detalles. Brindó al público, a sabiendas de lo que podía ocurrir. Hubo un momento en el que la cara del torero evidenció que se había hecho con la situación y aquello iba a romper en faena grande. La embestida fue descompuesta al principio, a base de templanza se tornó en larga y de mucha calidad. Enrabietado el torero, le enjaretó tres naturales a cámara lenta. Aquello fue el antes y el después. Ceñidísimos los muletazos, toreando con el alma, tan despacio que los olés tan profundos dejaban sin aire a los aficionados. Catedralicia serie con la mano derecha, muestra del toreo vertical y reposado de un torero maduro en plenitud. Se creció tanto que rozó el cielo en un pase de pecho de cartel. Rejalado a más no poder, disfrutando de verdad de la profesión, con los talones asentados en la arena tanto como para echar raices. Todo acabó arriba, de menos a más, y los privilegiados espectadores a tal maravilla de la naturaleza vivían con el corazón en un puño. Final apoteósico, genuflexo. El no va más. El fallo con la espada le hizo perder dos orejas de ley. Dos puertas grandes se le han escapado a Enrique Ponce, pero las sensaciones no pueden ser mejores.

Miguel Ángel Perera ha rozado un nivel altísimo en su primera comparecencia de las Corridas Generales. Importantísima actuación del torero extremeño que ha hecho buenos a sus enemigos a base de tesón y firmeza. Tres faenas con un denominador común: aplomo y temple a raudales. En su primero estuvo inteligentísimo, aprovechando las acometidas del noble alcurrucén. Siempre con la muleta muy puesta en la cara, ligando cada muletazo por abajo. Extraordinaria muestra de cómo debe estar un torero en una plaza de responsabilidad. Con la mano izquierda hubo naturales inmensos enganchados muy adelante. Final arriba, con un arrojo tremendo. Espadazo arriba y el toro tardó en caer. Se amorcilló y le costó caro al matador, perder una oreja ganada a pulso.

La faena del cuarto, segundo de su lote que corría turno, fue de las no aptas para corazones sensibles. Veníamos la fuerte cornada a Jiménez Fortes, el público en estado de shock porque desde el tendido se mascó la tragedia. Había que remontar la situación y puso argumentos en el ruedo para que el público reaccionase. Y no lo hizo. Se pasó el toro por la barriga una y otra vez, jugándose los muslos como un jabato sin mover un milímetro las zapatillas. Y no le hicieron ni puñetero caso. Aplaudieron más en el brindis de su compañero cuando cayó la montera boca abajo que a un torero que se estaba jugando la vida. Lamentable reacción de una de las supuestas mejores aficiones de la piel de toro. No se puede ser más injusto con un torero cojo por un fuerte pisotón en el anterior toro que tenía por delante la complicada misión de matar uno más por la desgracia de su compañero. Saludó Joselito Rus tras colocar dos pares de antología. Diplomático iba con la cara suelta en el muletazo, nada agradecido, y por el izquierdo protestaba y no se dejaba ligar dos seguidos. Pero ahí estuvo un tío al que le arrastraban las pelotas para decir "aquí estoy yo". Por encima, lo mató de un espadazo y no le pidieron la oreja. Eso sí es un atraco en toda regla.

El sexto derribó a Tito Sandoval en el tercio de varas. Reponía por el izquierdo y se desplazaba con sosería. No transmitía arriba y el torero, tras salir de la enfermería, tuvo paciencia para aguantar y conseguir ligar varias series al final de calidad. Nadie daba un duro por el toro ni por la faena y al final tuvieron que descubrirse ante uno de los mejores de la temporada. Ha dado la talla en las mejores ferias como el mejor y se le espera el viernes en un mano a mano de los que interesan de verdad, a cara de perro. Naturales encajados arrastrando la muleta como si el toro fuera bueno. Pinchó y mató de estocada. Recogió una fuerte ovación.

Jiménez Fortes reaparecía en Bilbao tras la cornada sufrida en Marbella. Esperó hasta última hora para ver si podía estar y ayer pidió el alta voluntaria para no faltar a la cita con la plaza que le dio la alternativa como matador de toros. Un toro con las puntas mirando hacia el techo, astifino de verdad. Colada importante con el capote nada más salir. Ya le avisó del peligro sordo que tenía el animal. Palmas para Ángel Rivas tras un tercio de varas más que aceptable y tres buenos pares de Martín Blanco y José Luis Hernández "Zuri". El malagueño brindó al respetable y cuajó una faena que fue creciendo con el pase del tiempo. Estuvo muy templado, seguro y firme en la cara del toro. Le faltó al de Alcurrucén para romper hacia adelante y Saúl lo puso todo para que se hiciese posible. Enorme el pase de pecho tras una meritoria tanda de muletazos con la diestra. Muy cruzado para interpretar el natural, citando con la muleta en el morro y corriendo la mano como los buenos. Cuando la faena estaba hecha, se pegó un arrimón y en un remate perdió la cara al toro y resultó prendido de muy feas maneas. Un toro te puede pegar una cornada por estar toreando de verdad, pero estas faltas de concentración se pagan caras. Un pena, habia muchas ganas de Jiménez Fortes.

Tarde de las que hacen afición. De esas que se recordarán siempre. Los tres toreros despedidos con una sonora ovación. Sólo falto, que la gente respomdiera a la llamada de los carteles con toreros de verdad. Mañana más.

FICHA

Plaza de Toros de Vista Alegre. Quinta de las Corridas Generales. Media plaza en tarde calusora. Toros de Alcurrucén, bien presentados y nobles que dieron buen juego pero les faltó chispa para

Enrique Ponce: ovación tras aviso en ambos

Miguel Ángel Perera: ovación tras petición, ovación tras aviso y ovación

Jiménez Fortes: ovación que recogió la cuadrilla

Incidencias:

Saúl Jiménez Fortes resultó corneado en el tercero de la tarde. Ha sido trasladado al Hospital de la Virgen Blanca de Bilbao con pronóstico reservado.

Saludó en banderillas Joselito Gutiérrez.

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