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Por Toni Sánchez / Madrid 29 de mayo del 2013 - 21:33
SAN ISIDRO.- Crónica

Un violín y seis borregos

Seis borregos, seis, saltaron al ruedo esta tarde en Las Ventas. Siete, mejor dicho, porque el segundo fue devuelto por inválido y salió en su lugar un sobrero de El Torreón, que pareció contagiarse del ambiente borreguil reinante en Las Ventas. Blandos de manos, justos de presentación la mayoría de ellos, sosos, parados, desclasados, sin fuerza, ... Así fueron todos los astados que se lidiaron esta tarde por El Fandi, Daniel Luque y Jiménez Fotes, en una tarde en la que apenas pudieron justificarse ante semejantes ejemplares.

Para que se hagan una idea de lo que se vio en el coso venteño, lo mejor llegó en un par al violín de El Fandi en el cuarto toro. El granadino, espoleado y tocado moralmente tras un vulgar tercio de banderillas en el primero de la tarde, salió arrebatado y con ganas de demostrar su buen hacer con los rehiletes. Tras dos primeros pares de moviola vibrantes, llegó ese tercero al violín por los adentros, clavando en todo lo alto y poniendo a toda la plaza de acuerdo, algo tan difícil para un torero como él en Madrid. La plaza se volcó tras ese momento con el sonriente espada granadino, que vio como instantes después el de Las Ramblas se apagó en su muleta tras dos series a derechas no demasiado exigentes, la primera de ellas hincado de hinojos en el albero. Mató de una buena estocada y escuchó una fuerte ovación. Eso fue lo mejor. Lo único en una tarde aburrida, fría meteorológicamente hablando y gélida en cuanto a emociones.

Frente al primero de la tarde, un Jandilla muy justo de presentación, El Fandi no pudo hacer más que probar al toro por ambos pitones tras un tercio de banderillas, como se mencionó anteriormente, no muy acertado. Halcón blandeó una barbaridad desde los primeros compases de la lidia, haciendo el amago de echarse a la tercera tanda del torero granadino.

Daniel Luque llegó a Las Ventas con ganas de agradar, pero su lote, al igual que toda la corrida, no lo permitió. El de Gerena no pudo ni gustarse con el capote, algo con lo que suele calar hondo en los tendidos. En el segundo bis de la tarde compuso bien la planta y dejó bellos muletazos a un toro de El Torreón que seguía el engaño pero con una sosería y un desaire que hacía que toda aquella belleza quedara diluída. Ayudó Luque a Granizado, cuidándolo para que no cayera al suelo, llevando embebida su embestida a media altura con gusto y torería, pero el astado no transmitía al tendido lo más mínimo. En un acto como el de torear, en el que se deben unir dos almas para que la conjunción sea tal, sólo se pudo ver una, la del torero.

En el quinto de la tarde, el de más peso de todo el encierro, Luque apenas pudo dejar algún muletazo, ya que se vio obligado desde el inicio de faena a acortar distancias con Sahorí, un toro de Jandilla que salió lanzando coces, viajaba con la cabeza a media altura y lanzaba peligrosos derrotes al torero. No había manera de levantar el ánimo de un público que aguantaba estoicamente la lluvia en los tendidos. Cabizbajo, Luque agarró la espada para finiquitar su paso por San Isidro.

Jiménez Fortes quería que hoy sucediera algo importante tras su confirmación de alternativa el pasado jueves 16 de mayo. Lo necesitaba para justificar su doble presencia en Madrid. En su primero se pudo ver, por fin, un buen tercio de varas. Tito Sandoval movió muy bien el caballo en los bajos del 7, señaló en el sitio correcto y midió las dos varas que suministró a Guardés. Lo dejó crudo Fortes para ver si cabía la remota posibilidad de que el borrego embistiera. Ni por esas. El de Jandilla se aplomó en el albero como un mármol y el torero de Málaga acortó distancias desde el inicio de faena sacando al astado a los medios. Fortes se pegó su típico arrimón, pero ni por esas la gente respondió dada la condición y espíritu de Guardés.

Cerró plaza frente a un negro mulato listón que presentó otra credencial en los primeros tercios. Galopaba y metía bien la cara en los vuelos de los capotes de la cuadrilla de Fortes. Espejismo. El sexto borrego de la tarde no permitió ni un pase lúcido al espada sureño, que intentó volver a caldear el ambiente con su toreo de cercanías. Imposible. Lo despachó de estocada hasta las cintas con los tendidos casi despoblados por la incesante lluvia.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Vigésimo festejo del abono isidril. Con más de tres cuartos de entrada en tarde lluviosa y fresca, se lidiaron cuatro toros de Jandilla, uno de El Torreón (segundo bis), y uno de Las Ramblas (el cuarto), desiguales de presentación, pero todos ellos sosos, blandos, descompuestos y sin presentar la más mínima opción.

El Fandi (nazareno y oro); pinchazo y estocada (silencio), estocada (gran ovación).

Daniel Luque (sangre de toro y oro); dos pinchazos y bajonazo (silencio), metisaca, pinchazo y descabello (silencio).

Jiménez Fortes (celeste y oro); estocada (silencio), estocada (silencio).

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