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Por Toni Sánchez / Burladero 27 de mayo del 2013 - 21:31
SAN ISIDRO.- crónica

Charrito lo puso en bandeja

Sólo el segundo novillo de la tarde ofreció posibilidades de triunfo a una terna que vio ahogadas sus esperanzas en un mal envío de Carmen Segovia.

Tarde de las de olvidar, de las que nadie recordará pasados unos días, incluso dentro de unas horas. Tarde desapacible de principio a fin. Tarde aburrida, tediosa, pesada, plomiza, ... Pónganle el calificativo que más le guste. Tercera y última novillada del abono isidril y finalizó tal y como empezaron el pasado día 17, con el casillero a cero de todos los novilleros participantes en el abono. Algo está fallando señores. Lo cierto es que esta tarde en el embarrado albero venteño sólo una faena cogió algo de relieve en medio de la nada. Charrito, segundo novillo de la tarde, puso el triunfo en bandeja a Curro de la Casa, que aún estando correcto, vio como el astado se iba al desolladero con las dos orejas puestas.

Abrió plaza Tomás Campos, que llegaba a San Isidro con el buen ambiente ganado a base de esfuerzo y pundonor en las novilladas de promoción del mes de abril. Hoy le tocó bailar con la más fea, sin ninguna duda. En primer lugar se enfrentó a Soñoliente, al que comenzó su faena con unos estatuarios sobrecogedores en el centro del anillo. Muy soso y con peligro sordo el astado, como toda la novillada, y con el que Campos derrochó firmeza intentando hacer bien las cosas. Soñoliente no estaba por la labor y lanzaba derrotes continuamente desluciendo la labor del extremeño, que se pegó un arrimón de los de verdad al final del trasteo.

El cuarto de la tarde se puso muy complicado para banderillear. Por cierto, mal, muy mal las tres cuadrillas esta tarde. Tomás Campos intentó el lucimiento, pero aquello fue como buscar agua en un pozo vacío. Imposible. El de Carmen Segovia sólo quería echarse a los lomos al dispuesto novillero extremeño, que se mostró muy valiente toda la tarde. Trató de agradar con su disposición a los tendidos y de que la faena cogiera algo de vuelo, pero Capitán no le dio la más mínima opción de deleitar con su gusto y buen toreo.

Se presentaba Curro de la Casa en Las Ventas y no fue la presentación que tantas veces habrá soñado, reafirmado con sus palabras al término del festejo. En en el primero de su lote tuvo la fortuna de encontrarse con el mejor novillo de la tarde, un gran ejemplar de Carmen Segovia. Comenzó la faena el novillero de La Alcarria de manera muy torera por bajo, sacando al astado hacia los medios, donde Charrito mostró una gran embestida. De dulce. La aprovechó Curro de la Casa en los compases iniciales sobre la mano diestra, pero poco a poco la faena se fue diluyendo, a pesar de que Charrito era incansable, insaciable. "¡Qué gran novillo!" se escuchaba en el ambiente. El animal parecía decirle al humano: "Te lo estoy poniendo en bandeja. Cógelo". Pero el humano, ese ser racional, característica que lo diferencia del animal, no supo cómo agarrar ese regalo en tan importante compromiso. A su favor hay que decir que dejó los tres mejores naturales de toda la tarde antes de tirarse a matar muy de verdad sobre el morrillo del novillo, saliendo feamente prendido sin consecuencias. Curro de la Casa se levantó embarrado, al mismo tiempo que arrastraban a Charrito con las orejas puestas. Una pena.

En el quinto de la tarde dejó el novillero un bonito saludo de capote a Dormidito, siendo este uno de los mejores episodios de toda la tarde. Durante el tercio de banderillas, y después de casi dos horas de tedio absoluto, el riego automático del ruedo saltó de manera espontánea, lo que sacó más de una sonrisa en unos tendidos repletos de caras largas y aburridas. Comenzó Curro de la Casa con doblones muy templados sacando el novillo fuera de las rayas de picar, en un inicio prometedor. El joven consiguió hilar alguna serie aseada y templada, especialmente sobre la mano derecha, aprovechando las pocas embestidas con genio que "regaló" el de Carmen Segovia. Curro de la Casa instrumentó los muletazos muy de uno en uno, demasiado, y el público le exigió una ligazón que no llegó nunca. El público se cansó de esperar, y el novillo también.

Cerraba cartel otro novillero que hacía su primer paseíllo en el coso de la calle Alcalá. Sebastián Ritter dejó durante toda la tarde muestras de su gran variedad en todas las suertes y un valor sobrecogedor, especialmente en el final de faena frente al sexto de la tarde. Durante toda la tarde Ritter manejó con soltura y elegancia el capote, interviniendo en todos los quites que le correspondían y dejando remates y detalles muy toreros. Frente a su primer novillo Ritter dió distancia a la embestida de Protestón. La tomó con cierta calidad el de Carmen Segovia, pero exigía todo a media altura debido a su escasez de fuerzas. Por la izquierda el astado se puso muy complicado, lanzando derrotes a la defensiva y propiciando numerosos enganchones en las telas del novillero colombiano. Un bonito final de faena por manoletinas y una buena estocada fueron el epílogo a su primera actuación en Las Ventas.

Sebastián Ritter impresióno al público en la faena al sexto, donde de principio a fin planteó su faena entre los pitones de Divertido, pues no presentaba otra opción. Brindó al público esa faena, en la que derrochó valentía, serenidad y poso ante la cara del astado, con un importante y escalofriante arrimón al final, levantando las mayores ovaciones de una tarde que no pasará a la historia.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Con más de media plaza en tarde agradable de temperatura se lidiaron en el decimoctavo festejo de San Isidro novillos de Carmen Segovia, bien presentados, mansos, deslucidos, sosos y faltos de transmisión, a excepción del que hizo segundo, un gran ejemplar de la ganadería.

Tomás Campos (berenjena y oro); bajonazo trasero y dos descabellos (silencio), estocada tendida y descabello (silencio).

Curro de la Casa (tabaco y oro); estocada trasera y tendida, estocada (ovación tras aviso), estocada muy trasera, otra desprendida y tendida que escupe, pinchazo, estocada atravesada y tres descabellos (silencio tras dos avisos).

Sebastián Ritter (celeste y oro); estocada (silencio), pinchazo, estocada y descabello (ovación tras aviso).

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