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Por Rafa Navarro 26 de mayo del 2013 - 23:13
MADRID- CRÓNICA DE LA 17ª DE SAN ISIDRO

Atraco a las nueve

Iba pasando San Isidro y en las crónicas hablábamos de lo que pasaba en el ruedo, del tiempo, de las cuadrillas, del ayatolá que se pasa las dos horas de festejo gritando, pero aún no habíamos hablado del palco. Esta mañana cuando se ha levantado Don Julio Martínez ha pensado...Esto no puede ser. Coma cada San Isidro le tocaba su minuto de gloria a costa, por desgracia, de Alberto Aguilar. Una vez mencionado el presidente que le ha robado la Puerta Grande a Aguilar, vamos a hablar de lo importante, de lo que ha pasado en el ruedo porque una vez más el madrileño ha dejado credenciales de sobra para subir otro escalón y motivos para que cuenten con este torero en las ferias de primera del circuito.

Esta mañana, después de estar Alberto Aguilar y su equipo todo el día de ayer tentando en la finca de Garcigrande en Salamanca, le sonaba el móvil a José Antonio Campuzano bien temprano. Fernando Cruz por problemas asmáticos se había caído del cartel y Alberto había dado motivos de sobra para que contaran con el en Madrid por tercera tarde esta temporada. Hoy era el día, a la tercera va la vencida y estaba convencido de ello. Salío antes de hora por la cornada a su compañero Chechu y saltó al ruedo Fandanguero. Muy firme se mostró durante toda la faena ante un toro que no era de oreja pero que se la cortó a base de tesón, seguridad y arrimón. Naturales, de uno en uno, pero muy largos y mostrando que se la estaba jugando de verdad. Algo que respetable supo ver y agradecer en cada tanda. Estocada fulminante y oreja de torero de raza. Había run run de que hoy se abría la puerta que da a la Calle Alcalá porque por la desgraciada cornada a Chechu, aún le quedaban dos toros. De la faena al segundo de su lote que salió en cuarto lugar, diremos poco, se llamaba Dormilón pero dio guerra de la mala. Con la muleta no quiso pasar. Cuando pasó lo hizo con continuos derrotes y sin humillar. Saliá el sexto y este tenía que ser sí o sí. El toro-tigre, por la capa del astado, fue el mejor de la corrida. Larga cambiada del torero madrileño antes de recetar un soberbio ramillete de verónicas en el centro del ruedo, con un bellísimo remate a una mano. Bonita suerte de varas que dejó ver la bravura del astado y tercio de banderillas digno por lo que la faena cogía muy buen son antes de comenzar con la muleta. Le dio espacios y se arrancaba el de Montealto. Aprovechó Aguilar la embestida por la derecha para conseguir el recorrido. Por la izquierda fue más protestón pero dejó algún buen natural. Volvió a la derecha y los olés en aumento. Tenía la Puerta Grande asegurada pero pinchó. Nadie se vino abajo y el segundo intento entró hasta el fondo. A partir de ahí, petición mayoritaria de oreja y según dice el reglamento cuando eso ocurre el presidente debe de darla. Atraco a las 21:10 a un torero que se ha ganado ese triunfo y que aunque quede constancia de lo que ha hecho, y tenga su repercusión en forma de contratos, una Puerta Grande en Madrid es distinto, es la gloria. En vez de salir llorando por el patio de caballos, lo hubiera hecho de alegría por la puerta de enfrente.

Abría la tarde Chechu con Cuartelero. El madrileño de Sanse confirmaba alternativa y de ello tendrá un tatuaje en forma de cicatriz para toda su vida. Ya eran de por sí peligrosas las buenas perchas del de Montealto. Si a eso le añadimos lo orientado que estuvo el toro en la faena, el molesto viento y el poco rodaje del torero, por desgracia... blanco y en botella. No le valió el toro para lucirse y torear. Muy paradito, muy flojo de fuerzas y a pesar de que el joven lo intentó no tuvo rival. En un descuido con el toro paradete, llegó la cornada. Coraje del torero que intentó terminar lo que había empezado pero cuando su cuadrilla le estaba intentando hacer un torniquete perdió el conocimiento. Cornada grave de 25 cm que afecta a la zona muscular del muslo izquierdo. Otra oportunidad merece el madrileño más adelante en Las Ventas para dejarnos ver su toreo. Mató El Capea de estoconazo al primero de la tarde.

El salmantino tenía una responsabilidad grande ante un compromiso con el que pretendía dar un toque de atención al estamento taurino español para que cuenten con El Capea. México le ha dado las mayores alegrías de su carrera taurina y allí es fijo en las ferias. Aquí la cosa es distinta y el público de Madrid le mira con un rasero crítico, más de lo habitual, por ser hijo de quien es. Hoy en Madrid no dio motivos para colocarlo en Bilbao o en Pamplona, pero mostró disposición al ir a todos los quites y dejó tres buenas tandas con el que hizo quinto. Toro noble, con recorrido que tras esas tres tandas que medio calaron en el público, pisó el freno. El primero de su lote tenía un peligro sordo y salía suelto de cada muletazo, como si la cosa no fuera con el. No permitió lucimiento alguno y con la espada, salvo el que mató por Chechu, tampoco fue su tarde. La cuadrilla tampoco ayudó mucho, por no decir lo contrario a levantar las faenas de El Capea. No transmitió mucho el salmantino pero el resptable fue crítico de más con el. Que tenga suerte en España, en su país.

Ficha del festejo:

Plaza de toros Monumental de Madrid. Más de3/4 de plaza. Tarde con viento molesto. Toros de Montealto bien presentados y manejables 5º y 6º. Le faltó fuerza a la corrida. Para:

Pedro "El Capea": silencio en ambos

Alberto Aguilar: oreja, silencio y vuelta al ruedo

Chechu: herido en el primero. Mató El Capea.

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