El diestro valenciano Enrique Ponce perdía con la espada un más que posible triunfo con la espada en Bilbao, segundo esta Semana Grande después de las dos orejas el martes. Por ello, se mostraba disgustado: "Ha sido una pena, porque era de dos orejas la faena a ese toro. Aún así le he pegado un pinchazo en buen sitio y luego con la espada si se hubiera echado una oreja le hubiera cortado todavía. Hoy ha sido otra tarde también de dos o tres orejas y, sobre todo, el remate de una feria para mí inolvidable".
Y es que para Ponce la Aste Nagusia bilbaína es una feria, si cabe, más importante y especial que para muchos de sus compañeros: "Bilbao representa mucho para mí, es una de mis plazas preferidas y me voy contento pese a no haber cortado las orejas porque las he tenido en las manos, pero me voy contento después de haber hecho una gran feria y cuajar dos toros muy bien y otro bien", comenta Enrique a Burladero.
En varias plazas como Madrid o Pamplona, había asegurado este año el valenciano que podía haber cumplido su último paseíllo. Sin embargo, en Bilbao será distinto: "En Bilbao me gustaría, la última tarde que viniera, anunciar que es mi despedida", concluye.