El jerezano Juan José Padilla hace un balance positivo de su paso por Bilbao esta tarde y de la oreja cortada al primero, con lo que se queda: "Después de esta responsabilidad tan grande, en esta plaza...Bilbao es una feria de las que tengo que defender año tras año y venía muy responsabilizado. Era un reto".
Como apunta Padilla, el reto lo marcaba la plaza pero también sus dos compañeros hoy: "Tanto El Juli como Perera están un gran momento. Perera es un torero joven que pisa unos terrenos tremendos con una facilidad pasmosa y El Juli tiene una profesionalidad y una trayectoria fuera de toda duda que además es muy querido en Bilbao. Por eso estoy muy contento de haber aprovechado al primero", comenta.
Ese toro fue un animal que, pese a su nobleza, no terminó de convencer al jerezano: "He tenido que poner todo de mi parte porque el toro salía desentendiéndose y, lógicamente, aburría un poco al público, pero los muletazos han sido muy limpios y de principio a fin he puesto ganas y repertorio".
Repertorio que incluyó el recibo a portagayola y sus habituales tercios de banderillas, marca de la casa en Padilla: "Tenía claro que a Bilbao tenía que venir con las mismas armas que otros años, que la gente entendiera que en el primer toro ya venía dispuesto a todo. Con la muleta ha habido momentos interesantes y con la espada le he pegado una estocada muy buena".
Esos momentos interesantes y de toreo templado son con los que también se queda el torero andaluz: "A estas alturas de mi carrera, uno está en otra fase y cuando te dejan, tienes obligación de asentar los pies e intentar hacer el toreo. Lo que pasa que no puedes prostituir tu personalidad y tienes que ser tu mismo", concluye.