El novillero Salvador Barberán continúa ingresado en la Casa de la Salud de Valencia tras la grave cornada que sufrió el pasado viernes en la plaza de toros de Valencia, que le ha supuesto su "bautizo de sangre". El de Algeciras sufrió una cornada de diez centímetros con dos trayectorias, una de 20 que le diseca el fémur y el abductor y otra que disecaba el músculo sartorio y la vena safena interna.
Tres días después del percance, Barberán afirma sentirse "mucho más recuperado, ya he comenzado a andar por el pasillo. En dos o tres días me darán el alta hospitalaria y me iré a casa, a continuar la recuperación. Estoy deseando volver a ponerme el traje de lujes y creo que podré reaparecer en 10 días".
Salvador Barberán resultó herido por un sobrero de Gerardo Ortega, durante la faena de muleta. Unos momentos que el novillero recuerda a la perfección: "Sentí como el pitón me calaba en la pierna, que lo tenía dentro. Fui consciente de lo que pasaba en todo momento. Intenté seguir porque me daba mucha rabia que el toro me ganase la pelea, pero la pierna no me respondía, no podía moverla", explica.
Esta cornada es la primera que Salvador Barberán sufre en toda su carrera, algo que asegura que "no me va afectar nada, yo sabía que en cualquier momento me podían coger, porque eso es lo que tienen que hacer los toros y yo soy torero. Pero está claro que si quiero ser figura tengo que dar la cara todas las tardes".