El extremeño Antonio Ferrera hablaba con Burladero mientras viajaba de regredo a Badajoz después de indultar un toro de Los Bayones en la plaza francesa de Chateaurand. Un indulto y una faena que, según el propio torero, le ha hecho crecer.
"Los indultos se pueden leer de muchas formas pero el de hoy, en una plaza que lidia un toro de primera, con peso seriedad y trapío, se define por sí solo. El toro ha sido el clásico Lisardo, muy frío en los primeros tercios. Decidí no banderillear porque el piso no estaba en buenas condiciones pero luego en la muleta he conseguido sacarle todo el fondo al toro. Sin duda, creo que ha sido de las faenas que más me han hecho crecer", constata el torero extremeño.
Ferrera relata a los lectores de Burladero esa faena al toro Cantino: "Con la mano izquierda he toreado como nunca creo que lo había hecho por lo reunido de los muletazos, lo largo del trazo y la importancia de que todo ha sido muy por abajo. Cada vez más y a más".
Ferrera valora además la regularidad que está consiguiendo este año: "Estoy adquiriendo un poso, una madurez, una regularidad que no quiero dejar. El ritmo hay que mantenerlo, eso es lo importante. Este año fue Castellón, luego Sevilla, Madrid, Pamplona...El conseguir esta regularidad te da también tranquilidad además de llenarte. Pero sobre todo no quiero perder nunca el celo, un torero no tiene que perder nunca el celo por triunfar", concluye.