José Calvo marchaba de Valencia contrariado por no rubricar con la espada pero satisfecho por el poso que en él había dejado su actuación en conjunto: "Me he visto muy a gusto con el primero de mi lote aunque la pena ha sido ese fallo con la espada. El toro me ha dejado pegarle series por el lado izquierdo en las cuales me he sentido torero y lo he disfrutado mucho, que es, en definitiva, de lo que se trata... La pena es no haberlo matado porque yo creo que habría habido petición y trofeo".
El sexto fue un toro bien distinto aunque valora su dimensión ante las complicaciones: "Ha sido mas complicado, no ha humillado en ningún momento, se acordaba de lo que se dejaba detrás y nunca terminó de entrar en la muleta ni en la faena. Realmente costaba estar delante de su cara pero había que estar ahí porque creo que he nacido para esto y me considero torero. A veces hay que dar la cara con toros complicados como el sexto porque los contratos no abundan".